El sistema educativo chileno cruel y porfiado, por Andrés Parada Olivares

Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE) la palabra cruel puede entenderse como el acto de complacerse con los padecimientos ajenos. Y la porfía es considerada como una actitud constante que de forma obstinada pretende imponer su modo, a pesar de que esta idea pueda estar errada. Estas definiciones son necesarias para la lectura de este comentario, ya verán.

Hace un tiempo un asunto ministerial de importancia corrompe el exiguo tiempo de trabajo pedagógico, otorgado por la más limitada, interpretable y manipulable idea 70/30 del MINEDUC. Esta idea, “parche”, le permite al profesor preparar su labor de enseñanza dentro de la sala de clase. Bueno, ¿Qué era lo tan importante?…completar un interminable cuestionario de nombre: “Cuestionario internacional sobre enseñanza y aprendizaje”  o TALIS por sus siglas en Inglés.

Dicho proyecto, TALIS, está encabezado por la Organización Para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE,  apoyado por Chile y cerca de cuarenta países más. Hasta ahí todo bien, no hay nada de malo en recabar datos que te permitan mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje. A raíz de lo anterior subyace una pregunta, que creo todo profesional de la educación se hace cuando se sienta interminables minutos a leer y responder estos cuestionarios, ¿Qué hacen los gobiernos chilenos con los datos emanados de estos estudios?

Vale la pena mencionar que, voluntariamente, y año tras año, Chile se hace parte de estos estudios regionales, sin ir más lejos la UNESCO, con oficina en el país, publicó en 2016 una investigación que sentenció: “Urge atender deficiencias en infraestructura escolar para promover la calidad de los aprendizajes en América Latina y el Caribe” ¿Qué se hizo con esos resultados?

Estas encuestas suelen sumergirse en los interminables padecimientos de los precarios sistemas escolares de la región. Esta condición de precariedad pareciera nunca tener una solución y si lo tuvieran… ¿Qué prometen después en sus campañas los futuros gobernantes? Acaso esta lógica no  es cruel.

Es públicamente sabido que un llamado a consulta en Chile, por lo general, en el gremio que sea, en este caso el de los profesores, no es más que un acto protocolar ya que la leyenda urbana dice que: “todo está cocinado”. Lo anterior, se menciona a propósito del proyecto de la futura implementación de las nuevas bases curriculares y de programas de estudio para tercero y cuarto medio, que se pretenden implementar desde 2019. La educación chilena, al parecer,  vive más bien de anhelos que de certezas. Vuelvo a preguntar…¿No es esto cruel?

Es inevitable pensar que hay un sinnúmero de autoridades, al interior de las instituciones educativas chilenas, que son indiferentes al padecimiento de miles de estudiantes agrupados de 45 en salas que rozan el hacinamiento.

Entonces, ¿Qué significa una transformación estructural en la educación chilena? ¿Cuál fue el gran cambio motivado por este gobierno?, la gratuidad, ¿Pero esta acción por si misma mejorará la calidad de los aprendizajes?

En la actualidad, sólo se percibe la perpetuidad de costumbres educativas que van con la vieja lógica de una educación decimonónica que comprendía al grupo curso como una masa homogénea, estática, sin opinión y resignada a los designios del profesor. Este último, marcando el ritmo de un currículum políticamente variable y poco interesado en cambiar el estatus quo.

¿Cómo poder potenciar un real cambio en el sistema educativo chileno? Si a pesar de ser protagonistas y reconocidos colaboradores de estudios internacionales sobre educación, equidad superación de la pobreza y la desigualdad estamos, tristemente, en manos de gobiernos que se destacan por su porfía y ceguera.

El sistema educativo chileno, es el depositario de costumbres políticas heredadas desde el tiempo de los déspotas ilustrados es decir, “todo por el pueblo pero sin el pueblo”. Ejemplo de lo antes mencionado fue la  Reforma Educativa que no consideró desde su confección inicial a los profesores y profesoras del país. Y si los consideró fue en menor medida… ¡por esos las movilizaciones! Entonces, “para que hacer las cosas bien, si podemos hacerlas a medias”.

En medio de esta dinámica política de los intereses de algunos por sobre el de la mayoría, es que el sistema educativo se configura desde la crueldad y la porfía. El que piense lo contrario nunca a ha hecho clases en alguna escuela, colegio o liceo del país. Es en estos lugares donde miles de estudiantes y profesores hacen lo mejor posible “con lo que hay”.

*Andres Parada Olivares es profesor en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad San Sebastián. 

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